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Cambios en los pastos leñosos

La introducción de cambios en la implementación de las ayudas destinadas a pastos permanentes con una nueva definición que reconoce explícitamente que los pastos leñosos sean elegibles para las ayudas es buena pero llega tarde.

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La política de pastos se hizo mal desde el principio. No debería haberse aplicado como se aplicó. Este paso atrás favorecerá a los profesionales que han sufrido las consecuencias de las dudosas interpretaciones y a los que se les ha excluido zonas utilizadas y pastadas por el ganado pero, es lamentable que a pesar de la multitud de opiniones en contra, se llevará a cabo.

Los cambios entrarán en vigor a partir del 1 de enero tras el respaldo por parte del Parlamento Europeo de la reforma intermedia de la Política Agrícola Común en el llamado “Reglamento Omnibus”

Esta Asociación lleva mucho tiempo reivindicando con el lema “dehesa arbolada, todo pasto” el error que suponía excluir determinadas zonas utilizando el criterio de árboles y arbustos existentes en las hectáreas de pastos como baremo para la elegibilidad de las mismas, eliminando así el pasto que crece bajo los robles, alcornoques, fresnos, encinas, etc, y que es vital para la alimentación del ganado extensivo. Estos criterios han reducido hectáreas admisibles y han ocasionado daños irreparables.

Prueba de nuestro desacuerdo con su aplicación son las reuniones que en 2014 se mantuvieron con el Director General de Producciones y Mercados, D. Fernando Miranda Sotillo y con D. José Luis Agüero Monedero, de la Subdirección General de Productos Ganaderos del denominado entonces MAGRAMA o en la edición de SALAMAQ14, en la que tanto a la Ministra, a la Consejera de Agricultura y Ganadería, al Presidente de la Diputación y el Alcalde de nuestra ciudad, se les hizo entrega de sendos cuadros con la imagen de una vaca pastando debajo de una  encina en la dehesa y la frase “Dehesa arbolada, todo pasto”. El objetivo, mostrarles la realidad de nuestra dehesa.

Siempre hemos mostrado nuestro rechazo a la utilización del criterio de árboles y arbustos existentes en las parcelas de pastos para reducir el número de hectáreas admisibles en la zona de dehesa, siendo un error aplicar un coeficiente de admisibilidad de pastos en función de la densidad y altura de la vegetación. Debajo de las encinas crece pasto aprovechado por el ganado para su alimentación. Penalizar las zonas adehesadas ha sido un desacierto.

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