Después de la jornada de la pasada semana organizada por ASFOSA (Asoc. Forestal de Salamanca) y el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Salamanca, la inquietud es aún mayor. Se trataron temas muy interesantes y de gran importancia como la regeneración y reforestación de las dehesas claramente envejecidas, cuestiones que compartimos y con las que estamos totalmente sensibilizados y concienciados. Sin embargo, creemos que el Presidente de ASFOSA se equivocó posicionándose a favor de la Administración y no de los propietarios forestales que representa, que pensamos que la normativa que prohíbe las podas en ramas de diámetro superior a 15 cm es desacertada en el arbolado de esta provincia por sus características en cuanto a la forma, diámetro y superficie que ocupan.
Imágenes de encinas podadas según norma
En nuestra opinión la jornada había levantado gran interés por la falta de acuerdo entre las partes “afectadas”: Administración, propietarios y profesionales. Estos dos últimos grupos no tuvieron la posibilidad de estar presentes en la mesa de ponentes y expresar sus inquietudes y opinión y tampoco, a nuestro juicio, se permitió en el coloquio que cada cuál expresara libremente su opinión.
La aplicación de la norma conducirá al abandono del arreglo de los árboles o a que se reduzcan considerablemente las podas, ello implicaría la desaparición de los profesionales y daños irreparables en el arbolado que tantos años, esfuerzo y dinero ha costado conseguir.
Insistimos en que la formación de los árboles de la provincia realizada durante años hace inviable la aplicación de la norma en gran parte del arbolado. Creemos fundamental que se permita un margen de tiempo, prolongado, que permita ir formando los árboles para la aplicación de la norma en un futuro. Este período de adaptación debe ir acompañado de una labor de información a profesionales y propietarios, tanto de la formación que se debe ir dando a los árboles como de la concienciación a los propietarios de la regeneración para la viabilidad y persistencia de la dehesa. Los propios forestales jugarían en ambos aspectos un papel fundamental asesorando y controlando tanto las podas de olivo y desmoche como la formación de árboles jóvenes. Como Asociación, estaríamos abiertos a colaborar en estas labores.
Queremos resaltar que como Asociación y como propietarios tenemos muy claro que la prioridad debe ser el árbol, su conservación y su mantenimiento, antes que la obtención de kilos de leña.
Es imprescindible que para llegar a un consenso entre todas las partes interesadas se forme una mesa de diálogo en la que todos los implicados opinen y expresen sus argumentos buscando unificar criterios.


