Todo hace pensar que hay intereses al margen de la sanidad animal. El sindicato de veterinarios de Castilla y León y los Jefes de Sección, tan solo se posicionan cuando se habla de tuberculosis y siempre, para mostrar su total oposición y rechazo a cualquier cambio, a pesar de que los planes y programas aplicados durante todos estos años han sido un fracaso. Poco o nada tienen que decir cuando se trata de otras graves enfermedades que afectan a la sanidad animal, como por ejemplo la enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE). ¿Dónde estaban entonces?, ¿no tenían nada que opinar?
Desde el sector ganadero expresamos nuestro enorme malestar y rechazo a su postura. Una vez más vuelven a ser los propios veterinarios, Jefes de Sección de Sanidad y Producción Animal de las nueve provincias de Castilla y León, con el apoyo de otros responsables en materia de sanidad y el sindicato de veterinarios de Castilla y León (SIVECAL-USCAL), los que están en contra de los cambios que propone la Dirección General, cuando deberían ser ellos, como responsables de velar por la sanidad animal, que conocen bien la situación sanitaria y el fracaso que ha supuesto la aplicación durante años de estos programas en las zonas extensivas, los que tendrían que proponer cambios.
Resulta inexplicable al menos, que Jefes de Sección al frente de provincias mayoritariamente con cabaña ganadera en extensivo como Zamora, Ávila o Salamanca, conocedores y conscientes de la magnitud del problema, tilden de “despropósito” los cambios que pretende la Dirección General. Ellos mejor que nadie, saben que la aplicación del Programa Nacional no da en estas zonas los resultados esperados, que el número de explotaciones positivas no deja de aumentar, que se siguen sacrificando animales y más animales e incluso declarando Zonas de Especial Incidencia con pérdidas económicas enormes para al sector, sin que nos lleve a ninguna parte. Quizás debieran ser ellos, que con su insensatez e intransigencia prolongan el fracaso de estos programas que defienden, obstinados en el objetivo inalcanzable de la erradicación, responsables de los malos resultados y poco empáticos con el sector, los que debieran dar un paso atrás. ¿Acaso un trabajador en la empresa privada no es despedido si la gestión que realiza no es buena y no alcanza los objetivos?
Desconocemos que interés particular puede llevar a pedir a veterinarios de campaña en una reunión clandestina, que persistan en la aplicación de los protocolos actuales y que marquen sin titubeo, perdiendo así toda objetividad la prueba.
Se atreven a culpar al sector, a cuestionar que se faculte a sus propios compañeros, veterinarios libres, para realizar actuaciones de campaña de saneamiento, a pesar del trabajo encomiable e incansable de éstos, a pie de campo siempre, apoyando al ganadero, desbordados por las consecuencias y efectos de la EHE o la vacunación y revacunación de lengua azul que llevan realizando desde el principio y realizarán por completo el próximo año 2024 y por supuesto, rechazan cualquier modificación de las competencias de sus cargos.
La Dirección General de Producción Agrícola y Ganadera cuenta con el apoyo del sector ganadero y por supuesto de esta Asociación, para llevar adelante los cambios que propone en el borrador de la nueva Orden que estructurará en Castilla y León los planes y programas relativos a la gestión de la sanidad animal y que derogará la Orden AYG/162/2004. Ya era hora de que la Administración se diera cuenta de la necesidad de cambio en la política sanitaria. Castilla y León es la primera en dar el paso, pero otras comunidades como Extremadura, ya se han manifestado a favor.
La aplicación del Programa Nacional de erradicación de Tuberculosis es hoy por hoy una utopía en las zonas de ganadería extensiva donde la convivencia entre el ganado doméstico y la fauna silvestre, que actúa como reservorio y transmisor de la enfermedad, es inevitable. De nada sirve detectar y matar vacas si jabalíes, ciervos, meloncillos, tejones, etc. están ahí. No puede haber dos formas diferentes de abordar la enfermedad: un plan de erradicación para los animales domésticos y uno de control (PATUBES) para las especies silvestres.
El Programa Nacional puede haber funcionado muy bien en determinadas zonas, pero no así en otras, las extensivas, donde ganado y fauna comparten el mismo ecosistema y las prevalencias, lejos de mejorar, continúan tras años y años de sacrificios de animales domésticos, en la misma o peor situación. Mientras no haya una vacuna, convivir con la Tuberculosis será inevitable, de lo contrario, acabarán con las vacas y con el sector.