Las últimas informaciones sobre la decisión de la Unión Europea de bloquear, a partir del próximo mes de septiembre, determinadas importaciones de productos de origen animal procedentes de Brasil, entre ellas las de carne de vacuno, por incumplir la normativa sanitaria europea, vienen a dar la razón a las reiteradas advertencias que el sector ganadero lleva tiempos realizando.
Resulta especialmente significativo que esta medida entre en vigor apenas unos meses después del acuerdo provisional alcanzado entre la UE y los países de MERCOSUR, poniendo de manifiesto que persisten importantes diferencias entre los sistemas productivos de ambos mercados y que no se cumplen las mismas condiciones sanitarias que las exigidas a los ganaderos europeos.
Desde la 19 de Abril queremos recordar que los ganaderos españoles estamos sometidos a una normativa cada vez más exigente en materia de sanidad y bienestar animal, uso de medicamentos veterinarios, protección del medio ambiente, sostenibilidad, trazabilidad y condiciones laborales. Estas exigencias suponen un importante esfuerzo sanitario, económico y administrativo que asumimos para garantizar una producción segura, de calidad y con todas las garantías para el consumidor.
Sin embargo, resulta inaceptable que, mientras a nuestros ganaderos se les exige el máximo nivel de cumplimiento, se permita la entrada de productos procedentes de terceros países cuyos sistemas de producción no ofrecen las mismas garantías ni están sometidos a los mismos controles. La competencia solo puede ser justa cuando todos competimos bajo las mismas reglas. La seguridad alimentaria, la protección de los consumidores y la defensa de nuestro modelo de producción deben prevalecer siempre por encima de cualquier interés comercial.
Según ha trascendido, el motivo por el que Brasil ha sido excluido de la lista de países autorizados para determinadas exportaciones de manera provisional, es el incumplimiento de la normativa europea relativa al uso de antimicrobianos.
La 19 de Abril se suma a la preocupación del sector ganadero español y a las reclamaciones que se están haciendo a las instituciones europeas para que actúen con la máxima diligencia. Si existen evidencias de que un país no cumple los requisitos exigidos por la legislación comunitaria, no tiene sentido esperar hasta septiembre para hacer efectiva la suspensión. Las importaciones afectadas deben interrumpirse de forma inmediata. La protección de los consumidores, la defensa de la seguridad alimentaria y el respeto al trabajo que realizan diariamente nuestros ganaderos deben prevalecer sobre cualquier acuerdo comercial. No puede haber dobles estándares: las mismas exigencias que se imponen a nuestros ganaderos deben ser las que se exijan a quienes desean comercializar sus productos en el mercado europeo.
